Desafío
En 2015, la tormenta Eva —con rachas de hasta 84 mph— azotó West Yorkshire, provocando cortes masivos de suministro eléctrico y graves inundaciones en la zona. Tras el paso de la tormenta, aparecieron grietas en la calzada del histórico puente Linton Bridge, catalogado como Bien de Interés de Grado II, y se observaron daños visibles en los pretiles. También se detectaron asentamientos en el tablero del puente.

BMM JV (una empresa conjunta de BAM Nuttall y Mott MacDonald) fue contratada para investigar los daños causados por la inundación, proteger la estructura frente a daños adicionales y diseñar las reparaciones en colaboración con el Ayuntamiento de Leeds. Debido a cuestiones de seguridad y de costes, resultaba complicado encontrar una forma de monitorizar de manera continua y eficaz los movimientos del puente mediante métodos manuales.
Solución

Resultado
Ambos pretiles mostraron aproximadamente 4 mm de movimiento a lo largo de cuatro meses. Posteriormente se construyó una plataforma provisional de pilotaje a ambos lados del puente; se instalaron pilotes tubulares de acero en el lecho del río y se rellenaron con hormigón. Como parte de los trabajos de estabilización, se cosieron las grietas de los arcos y se inyectó lechada en el terreno bajo el pilar sur. Esto permitió que el puente fuera seguro para trabajar sobre él y lo suficientemente resistente como para soportar el equipo de construcción.
La monitorización inalámbrica continuó durante un periodo adicional de aproximadamente 10 meses para evaluar si se producía algún asentamiento adicional, y el sistema se retiró finalmente un año después de la tormenta Eva.




